Por qué el calor supone un esfuerzo especial en la vejez
El verano significa sol, días largos y tiempo al aire libre. Sin embargo, para las personas mayores los días calurosos también tienen su lado oscuro: con la edad, el cuerpo regula la temperatura con menos fiabilidad, la sensación de sed disminuye de forma notable y la circulación llega antes a su límite.
A esto se suma que muchas personas mayores toman medicamentos que influyen en el equilibrio de líquidos o en la tensión arterial. Lo que para una persona joven es un día de calor incómodo pero inofensivo, en la vejez puede provocar rápidamente mareos y problemas circulatorios.
La buena noticia: con unos pocos hábitos sencillos es posible reducir el riesgo de forma notable, sin necesidad de renunciar al verano.
Reconocer las señales de alarma más importantes
Un problema por calor suele anunciarse en voz baja. Quien reconoce las señales a tiempo puede reaccionar antes de que sea tarde. Estas son algunas señales de alarma típicas:
- Dolor de cabeza persistente y mareos
- Boca y piel secas, y poca necesidad de orinar
- Cansancio o confusión inusuales
- Pulso acelerado, náuseas o calambres musculares
Si varias de estas señales aparecen a la vez, o si surge de repente una confusión que antes no existía, no conviene esperar. En ese momento lo que cuenta es refrescarse, beber líquidos y, en caso de duda, buscar ayuda médica.
1. Beber suficiente, aunque no se tenga sed
Este es, sin duda, el punto más importante. En la vejez, la sed suele aparecer demasiado tarde o no aparecer en absoluto. Por eso conviene beber con regularidad a lo largo del día, y no esperar a tener la boca seca.
- Un vaso de agua en cada comida y también entre horas
- Tener una jarra llena al alcance de la mano y bien visible
- Dar preferencia al agua, las infusiones sin azúcar o los zumos rebajados con agua
Una observación: en algunas enfermedades, por ejemplo del corazón o de los riñones, la cantidad de líquido está limitada de forma deliberada. En esos casos, la cantidad adecuada debe consultarse con el médico de cabecera.
2. Mantener la vivienda fresca
Una vivienda recalentada supone un esfuerzo tanto de día como de noche. Con medios sencillos es posible que en el interior se esté a gusto:
- Ventilar a primera hora de la mañana y a última de la tarde, y mantener ventanas y cortinas cerradas durante el día
- Bajar las persianas o estores en la cara expuesta al sol
- Apagar en lo posible fuentes de calor como los aparatos eléctricos
- Un paño húmedo en la habitación o un recipiente plano con agua aportan algo de frescor
3. Evitar las horas de más calor
Alrededor del mediodía el sol está en su punto más alto y el esfuerzo para el cuerpo es mayor. Quien pueda, debería trasladar las compras, los paseos y las tareas del jardín a las horas más frescas de la mañana o de la tarde.
Esto no significa quedarse dentro de casa todo el día, al contrario. Moverse al aire libre sienta bien, siempre que se haga en el momento adecuado y, a ser posible, a la sombra.
4. Ropa ligera y protección solar
La ropa holgada y de colores claros, de algodón o lino, deja que la piel respire y mantiene el calor a raya. A ello se añade un sombrero o gorra y, en estancias prolongadas al aire libre, protección solar para la piel. Unas gafas de sol protegen además los ojos.
5. No perder de vista la circulación
El calor dilata los vasos sanguíneos y puede hacer que baje la tensión arterial. Quien se levanta entonces demasiado rápido puede notar que se le nubla la vista. Por eso:
- Al levantarse, permanecer sentado un momento y solo después incorporarse despacio
- Poner las piernas en alto de vez en cuando
- Ante una sensación de debilidad, sentarse o tumbarse de inmediato y beber algo
Calor, mareos y riesgo de caídas
Aquí surge un riesgo a menudo subestimado: el calor provoca mareos, y los mareos provocan caídas. Un problema circulatorio en el baño, en la escalera o durante un paseo puede terminar rápidamente en una caída, y quien está solo en ese momento necesita ayuda cuanto antes.
Quien quiera ganar más seguridad en el día a día encontrará en nuestra guía sobre la prevención de caídas muchos otros consejos prácticos que sirven durante todo el año.
Mantenerse activo, pero con respaldo
Precisamente para las personas mayores, el verano es una época valiosa: el jardín, los paseos, las visitas, quizá un viaje. Todo eso debe seguir siendo posible. Seguridad no significa quedarse en casa, sino estar prevenido por si acaso.
Un botón de emergencia móvil como NOA conecta al pulsarlo, en primer lugar, con las propias personas de confianza, es decir, con la familia, que en caso de necesidad es quien antes sabe qué hacer. Si en algún momento no están localizables, hay además una central de emergencias disponible las 24 horas como respaldo. Gracias al GPS, en una emergencia también se puede transmitir la ubicación, incluso fuera de casa y durante los viajes dentro de Europa.
Así se conserva la libertad de disfrutar del verano al aire libre, con la tranquilidad de no estar solo en caso de emergencia.
Para los familiares: preguntar más a menudo durante el calor
Los días calurosos son un buen motivo para mantener un contacto más frecuente. Una breve llamada por la mañana y por la tarde, una visita de vez en cuando, el recordatorio amable de beber agua: cuesta poco y significa mucho. Las personas mayores que viven solas se benefician especialmente de que alguien esté pendiente de ellas durante una ola de calor.
Conclusión
El calor es, en la vejez, un reto que hay que tomar en serio, pero que se puede controlar bien. Quien bebe lo suficiente, mantiene la vivienda fresca, evita las horas de más calor y está atento a las señales de alarma, pasa el verano con seguridad. Y con una red de protección fiable formada por la familia y la prevención de emergencias se conserva sobre todo una cosa: la alegría de los días largos y luminosos.
Aviso: este artículo ofrece información general y no sustituye el consejo médico. Ante molestias de salud o dudas sobre medicamentos y cantidad de líquidos, diríjase por favor a su médico de cabecera o a su farmacéutico. NOA no es un producto sanitario.