Viajar seguro en la tercera edad: en qué deben fijarse las personas mayores

Viajar mantiene la mente despierta a cualquier edad. Con algo de preparación, las personas mayores pueden disfrutar de unas vacaciones tranquilas y seguras, y su familia queda más tranquila.

Viajar seguro en la tercera edad: en qué deben fijarse las personas mayores

Viajar seguro en la tercera edad: en qué deben fijarse las personas mayores

Viajar nos mantiene jóvenes, curiosos y llenos de vida, y las ganas de descubrir el mundo no desaparecen a los 70 u 80 años. Al contrario: muchas personas, precisamente durante la jubilación, encuentran por fin tiempo para excursiones, curas de salud y viajes más largos. Para que las vacaciones sigan siendo un descanso y no se conviertan en una carga, vale la pena prepararse un poco. Quien tiene en cuenta los puntos más importantes viaja más relajado, y la familia que se queda en casa se preocupa menos.

Esta guía recorre paso a paso la planificación de un viaje para personas mayores: desde la preparación y el trayecto hasta los días en el lugar de destino.

Una buena planificación quita la mitad de las preocupaciones

La mayoría de los problemas en un viaje no surgen por el camino, sino por una falta de preparación. Unas cuantas reflexiones por adelantado marcan la diferencia.

  • Elegir un destino realista: ¿El clima se ajusta al estado de salud propio? ¿Hay muchas escaleras, trayectos largos a pie o lugares de difícil acceso? Un alojamiento con pocas barreras ahorra mucho esfuerzo.
  • Bajar el ritmo: Mejor pocas actividades con pausas que un día repleto de planes. Quien no va con prisas se mantiene más seguro sobre sus pies.
  • Consulta médica previa: Antes de un viaje largo o lejano conviene pedir cita con el médico de cabecera, sobre todo en caso de enfermedades crónicas o poco después de una estancia hospitalaria.
  • Revisar el seguro: Un seguro médico para el extranjero y saber cómo conseguir asistencia médica en caso de emergencia deberían formar parte de toda planificación de viaje.

Llevar la medicación de la forma correcta

Para muchas personas mayores, la toma regular de medicamentos es el punto más importante de todos, y a la vez el que más fácilmente puede salir mal.

  • Lleve más cantidad de la que necesita, una reserva por si el viaje de vuelta se retrasa.
  • Guarde los medicamentos en el equipaje de mano, no en la maleta, que puede perderse.
  • Lleve consigo una lista de medicamentos con el nombre de los principios activos (no solo el nombre comercial). En el extranjero, los preparados suelen llamarse de otra manera.
  • En viajes que cruzan zonas horarias, preste atención a los horarios de toma correctos y consulte con el médico cómo adaptarlos.

Un pequeño botiquín de viaje complementa la medicación personal. En él no deberían faltar analgésicos y antitérmicos, medicamentos para la diarrea y las náuseas, tiritas, desinfectante para heridas y una venda elástica, protección solar con factor alto y unas segundas gafas o la receta de las gafas.

Hacer el trayecto más llevadero

Ya el camino hasta el lugar de destino puede resultar agotador, pero con un poco de previsión se vuelve mucho más agradable.

  • En tren o en avión: Muchas compañías ofrecen un servicio gratuito de acompañamiento y movilidad que ayuda a subir y bajar, con el equipaje y en los transbordos. Lo mejor es solicitarlo con suficiente antelación antes del viaje.
  • En coche: Planifique pausas regulares; por ejemplo, cada dos horas conviene bajarse un momento, moverse y beber algo. Estar mucho tiempo sentado favorece las piernas cansadas y los problemas de circulación.
  • Llevar poco equipaje: Una maleta con ruedas y una mochila bien organizada y no demasiado pesada cuidan la espalda y las articulaciones.

Mantenerse localizable durante el viaje

La seguridad en los viajes significa, sobre todo, poder pedir ayuda rápidamente en caso de emergencia y estar localizable, también lejos de casa.

  • Mantenga el teléfono móvil cargado y guarde los números más importantes de forma fácil de encontrar.
  • Un botón de emergencia móvil puede ser especialmente valioso durante el viaje: los dispositivos con tarjeta SIM propia y GPS funcionan en todos los lugares donde hay cobertura móvil, es decir, en gran parte de Europa. Con solo pulsar un botón se avisa a las personas de confianza registradas y se envía también la ubicación.
  • Lo importante es el principio que hay detrás: en caso de emergencia se avisa primero a la propia familia y a las personas de confianza; además, una central de emergencias disponible las 24 horas, los 7 días de la semana, queda como respaldo por si no se puede localizar a nadie.

Así, la persona mayor se mantiene independiente durante el viaje, mientras sus familiares en casa tienen la certeza de que serán informados de inmediato en caso de emergencia.

Caminar seguro en un entorno desconocido

En una ciudad o un alojamiento desconocidos acechan peligros distintos a los de casa: escaleras a las que no se está acostumbrado, suelos de hotel resbaladizos, caminos mal iluminados.

  • Lleve calzado firme y cerrado con suela antideslizante, también en trayectos cortos.
  • El día de llegada, familiarícese con el alojamiento: ¿dónde está el baño, dónde el interruptor de la luz, por dónde se va al servicio por la noche?
  • Use los pasamanos en las escaleras y tómese su tiempo. Las prisas son la causa más frecuente de caídas.

El calor y beber lo suficiente

Sobre todo en verano y en los destinos del sur, el calor se subestima con facilidad. Las personas mayores suelen notar menos la sed y se deshidratan más rápido.

  • Beba con regularidad, aunque no sienta mucha sed.
  • Evite el calor del mediodía y busque la sombra.
  • Programe las excursiones más exigentes para las horas más frescas de la mañana o de la tarde.

Tener a mano la información de emergencia

En caso de emergencia cuenta cada minuto. Quien lleva consigo la información importante se lo pone fácil a quienes le ayudan.

  • Una tarjeta de emergencia con el nombre, las enfermedades previas, las alergias y los datos de contacto de los familiares, preferiblemente en el idioma del país o en inglés.
  • La dirección del alojamiento anotada, por si en algún momento se pierde la orientación.
  • Conocer los números de emergencia del país de destino.

Breve lista de comprobación antes de salir

  • ¿Hay suficientes medicamentos, más una reserva, en el equipaje de mano?
  • ¿Está preparada la lista de medicamentos con los nombres de los principios activos?
  • ¿Está rellenada la tarjeta de emergencia con los datos de contacto?
  • ¿Están el teléfono y un posible dispositivo de emergencia totalmente cargados?
  • ¿Conocen los familiares las fechas del viaje y la dirección del alojamiento?
  • ¿Está hecho el botiquín de viaje y revisado el seguro médico para el extranjero?

Quien marca todos estos puntos ha resuelto las cuestiones de seguridad más importantes y puede disfrutar con tranquilidad de los lados bonitos del viaje.

Conclusión

La edad no es motivo para quedarse en casa. Con algo de planificación, los medicamentos adecuados en el equipaje y la seguridad de poder conseguir ayuda rápidamente en caso de emergencia, también las personas mayores pueden viajar sin preocupaciones. Hablen en familia abiertamente sobre el viaje: preparadas juntas, las vacaciones se convierten en un tiempo relajado para todos.

Aviso: Este artículo no sustituye el consejo médico. Por favor, consulte con antelación los viajes largos y la adaptación de su medicación con su médico de cabecera. NOA no es un producto sanitario.
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